A los enemigos se les aplica la Ley,
A los amigos se le ha de interpretar…
Como exitosa se consideró la campaña desplegada por la embajadora de Colombia para hacer parte del Consejo de Seguridad de la ONU, pues tras una abrumadora elección con 186 votos a favor y 5 representados por el abstencionismo, los Estados miembros renovaron el estamento incluyendo a nuestro país dentro del selecto grupo, quien como función principal tiene la de mantener la paz y la seguridad internacional, contando para tal fin con la potestad de tomar medidas pertinentes, incluyendo el uso de la fuerza de ser necesario, situación que trae enormes ventajas para nuestro país, a sentir de muchos.
Habló la diplomática colombiana Claudia Blum, momentos después de la aludida votación sobre las ventajas del país en la incursión en el Consejo de Seguridad al manifestar que, “Primero: Nosotros vamos a ser interlocutores, importantes de muchos países; en segundo lugar: nosotros tenemos muchos temas importantes como son terrorismos, desarme, lucha contra el narcotráfico y eso va hacer importante porque nosotros vamos a estar en las grandes decisiones del Consejo de Seguridad, entonces eso pues, primero nos da mucha interlocución con los demás países, en segundo lugar vamos a poder demostrar todo lo que nosotros hemos avanzado en esos temas”
Al margen de la anterior declaración, se hace necesario preguntarse sobre el mentado – avance- en los temas reseñados por la embajadora, y que a sentir de ésta, representaron el pergamino para tan brillante campaña.
Es necesario recalcar que, hablar sobre el record de violación de Derechos Humanos en territorio colombiano no es objeto de discusión, pues por un lado, el gobierno anterior, con los falsos positivos, las interceptaciones ilegales y la permeabilidad de grupos al margen Ley en las diferentes instituciones del Estado, tendieron en innumerables oportunidades la tela de juicio sobre los preclaros derechos, y por el otro, no se puede desconocer que los grupos al margen de la Ley pese a su debilitamiento, siguen secuestrando, realizando desapariciones forzosas, reclutando menores, mujeres y niños, como consecuencia de la pobreza, en muchas oportunidades.
Por lo anterior, no se comprende del por qué se habla con tanta propiedad de los excelentes resultados, por no llamarlos avances, máxime si se tiene en cuenta que el desarme de los grupos al margen de la Ley trajo consigo desempleo, lo que generó el traslado de la violencia del campo a la ciudad, sumando al microtráfico de droga, flagelo que hoy por hoy se vive a todo furor en las principales ciudades del país, motivo por el cual los jóvenes se disputan territorios en donde se riega la sangre de extraños y propios; realidad que a claras luces no puede representar en evento alguno la garantía de la paz, ni mucho menos la seguridad.
Así y todo, no se infiere de lo anterior cual ventaja puede representar la inclusión de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU en palabras de la diplomática, aunque la otra cara de la moneda, debela el papel que desempeña dicho organismo frente a las investigaciones de la Corte Penal Internacional, cual no es otro más que la suspensión hasta dos años de estas actuaciones, cuando a su criterio, un juicio pueda amenazar la paz y la seguridad internacional.
Por último, no es difícil inferir quienes tomaran ventaja de la anterior campaña, toda vez que, son muchos los que están en la mira de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, mientras que otros, ya sienten el poder coercitivo del Consejo de Seguridad de la ONU a sus espaldas ¿no será esto la retoma de juicios de vieja data como el de Núremberg?


